eMobility y coches eléctricos

Esquema general sobre los componentes de un vehículo eléctrico con motor en corriente continua (DC)

eMobility y coches eléctricos

Esquema general sobre los componentes de un vehículo eléctrico con motor en corriente alterna (AC)

El vehículo híbrido eléctrico

Además del vehículo eléctrico puro existe en la actualidad otro tipo de coche eléctrico, el llamado híbrido. Son aquellos que combinan un motor eléctrico con uno de combustión para su funcionamiento.

Existen dos tipos o modelos de híbridos eléctricos:

  • Vehículos híbridos eléctricos (HEV)

 

Los vehículos híbridos eléctricos (HEV) están equipados con un motor de combustión interna y un motor eléctrico de imanes permanentes, que no necesita ser enchufado para su carga.

En marcha constante, el ICE (motor de combustión interna) impulsa tanto al tren motor como al motor eléctrico. Una variación electrónica de la multiplicación regula un régimen óptimo para ambos motores.

En los adelantamientos se obtiene potencia adicional del motor eléctrico, alimentado por las baterías. En la frenada, el motor eléctrico actúa como generador eléctrico, recuperando parte de la energía cinética.

A bajas velocidades sólo el motor eléctrico impulsa el vehículo, con cero emisiones. Al parar, el motor de combustión se apaga, no consumiendo combustible.

  • Vehículos Híbridos Enchufables (PHEV)

 

En este tipo de coches, el motor eléctrico y el de combustión se van alternando para ofrecer mejor rendimiento y mayor eficiencia. Tienen su depósito de combustible, pero también hay que cargarlos en una red externa. Su ventaja principal es que permiten realizar trayectos largos con un nivel bajo de emisiones.

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Los diferentes modelos de vehículo híbrido eléctrico

Cómo se recargan los coches eléctricos

En lugar de repostar combustible en una gasolinera, un coche eléctrico se enchufa a la red para recargar sus baterías. La recarga eléctrica puede hacerse en el garaje de casa con una toma convencional o con una de más potencia, reduciendo a la mitad el tiempo de carga, o bien en los puntos públicos de recarga.

Los tiempos de carga oscilan entre 3 y 10 horas, dependiendo del modelo de coche eléctrico y del tipo de recarga. Algunos vehículos disponen de aplicaciones informáticas que permiten gestionar la recarga a distancia (programarla y aprovechar tarifas eléctricas más ventajosas, por ejemplo).

Otro sistema para tener las baterías cargadas es la sustitución de las mismas en el momento que se agotan. Con este método, sustituimos en un centro especializado las baterías gastadas por unas a tope de carga, operación que tarda menos que una recarga.

Existen distintos tipos de recarga del coche eléctrico:

  • Recarga convencional

La carga convencional emplea la intensidad y voltaje eléctricos del mismo nivel que la propia vivienda (16 A y 230 V). Esto implica que la potencia eléctrica que puede entregar el punto para este tipo de cargas es de aproximadamente 3,7 kW. Con este nivel de potencia, el proceso de carga de la batería tarda unas 8 horas.

Esta solución es óptima, fundamentalmente, para recargar el vehículo eléctrico durante la noche en un garaje, lo que es más eficaz debido a la baja demanda energética en ese período.

 

  • Recarga semi-rápida

La carga semi-rápida emplea 32 A de intensidad y 230 V de voltaje eléctrico. Esto implica que la potencia eléctrica que puede entregar el punto para este tipo de cargas es de aproximadamente 7,3 kW. Con este nivel de potencia, el proceso de carga de la batería tarda unas 4 horas.

Esta solución también es óptima para recargar el vehículo eléctrico durante la noche en un garaje.

 

  • Recarga rápida

La carga rápida emplea una mayor intensidad eléctrica y, además, entrega la energía en corriente continua, obteniéndose una potencia de salida del orden de 50kW. De esta forma, la batería tarda 15 minutos en cargarse al 65%.

Esta solución es la que, desde el punto de vista del cliente, más se asemeja a sus hábitos actuales de repostaje con un vehículo de combustión. Aun así, la recarga rápida debe ser concebida como extensión de autonomía o cargas de conveniencia, y no para uso habitual. Esto es porque las exigencias a nivel eléctrico son mayores que en la recarga convencional. Por ejemplo, la potencia requerida para este tipo de instalaciones es comparable a la de un edificio de 15 viviendas. Por lo tanto, la recarga rápida puede implicar la adecuación de la red eléctrica existente.

Ventajas del motor eléctrico en automóviles

Desventajas del motor eléctrico en automóviles

No emite gases a la atmósfera.

Autonomía limitada en función del modelo.

Producido en serie, es más compacto, más barato y mucho más simple que un motor de combustión interna.

Tiempo de repostaje elevado: se requieren horas para recargar la batería.

Es más silencioso.

Las baterías eléctricas tienen fecha de caducidad: es necesario sustituirlas con el tiempo.

Funciona a pleno rendimiento sin necesidad de variar su temperatura.

Aumentan la demanda de electricidad proveniente de microgeneradores o centrales eléctricas. A más demanda, más generación y más consumo de los recursos naturales.

No necesita cambio de marchas.

 

Es posible arrancar desde cero con una velocidad máxima.

 

Posibilidad de descentralizar la generación de movimiento y tener una nueva distribución del espacio del coche.

 

La eficiencia del motor eléctrico se sitúa alrededor del 90%.

 

Puede recuperarse la energía de las frenadas o parte de ella para recargar las baterías.

 

El coche puede aportar también energía a la red eléctrica (Vehicle 2 Grid).