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NO-DO: LOS INICIOS DE ENHER
El valle del Ribagorzana era desconocido a causa de la escasez de vías de comunicación y su principal río, el Noguera-Ribagorzana, con un gran potencial de energía hidráulica estaba desaprovechado. Sin embargo, en los últimos 19 años, esta zona ha sufrido una gran transformación con las actividades desarrolladas en materia hidroeléctrica, como respuesta al progreso industrial que reclama nuestro país.


Actualmente, el Noguera Ribagorzana y su entorno pirenaico, con sus glaciares e infinidad de lagos unidos entre sí, constituyen unas reservas hidráulicas naturales. Con la creación de la empresa ENHER, se revalorizaron los recursos de la propia cuenca. Los bosques de hayas y abetos proporcionaron la madera para los encofrados de las obras y unas minas de antracita el combustible para la fábrica de cemento que ENHER instaló en Lérida. También se fomentó el incremento de las explotaciones mineras de Ribagorzana. El plan de trabajo de las obras hidráulicas, junto con las obras realizadas en carreteras y pistas, proporcionaron el montaje de las líneas de transporte de energía eléctrica para colocar las producciones de las primeras centrales y, sobre todo, establecer una interconexión entre las zonas Centro-Norte y la catalana que permitiera el paso de energía de socorro, entre una y otra zona. En la cabecera del río Noguera de Tor, principal afluente del Ribagorzana, se ha construido el salto del Caldas, que comprende el aprovechamiento del citado río Tor y del San Nicolau, afluente de este último. El lago Caballers, a 1.700 metros de altitud, recrecido por una presa de contrafuertes, actúa de regulación. El embalse de Caballers permite trasvasar y almacenar las aguas sobrantes del Nicolau, no absorbidas por la central, la cual, al ser subterránea no altera la fisonomía del paisaje. Al lado de la localidad de Pont de Suert se ha emplazado otra central. Este salto recibe las aportaciones de 3 ríos, el Ribagorzana, el Tor y el Baliera. Para conducir el caudal total de las aguas del Ribagorzana y del Tor, se construyó un sifón uniéndose con las aguas del río Baliera en un canal principal. La estación exterior de la central es el enclave de las líneas de transporte de energía que descienden del Ribagorzana y del Tor y del sistema de interconexión establecidos con la zona centro-norte. El aprovechamiento integral del Ribagorzana aún no se había realizado en España. En él, no se desperdicia ni un metro cúbico de agua ni un solo metro de desnivel del río. Salvando las debidas dimensiones de magnitud, podríamos compararlo al Tennessee Valley de EE.UU. En su aprovechamiento se ha buscado el máximo rendimiento para atender las puntas máximas de la demanda, procurando no desperdiciar energía alguna en las horas muertas. De acuerdo con esta finalidad, se trabajó en el Embalse de Escales, el cual proporcionó una elevadísima reserva de energía. Este embalse rompió con los embalses anteriormente construidos, excluidos los de alta montaña, al permitir un valor específico de energía tan alto por unidad de volumen. Esta central, al igual que el resto de las de potencia elevada instaladas en el Ribagorzana, es subterránea. Aguas abajo, encontramos un embalse modulador que actúa de contraembalse del de Escales, dando origen al canal del Salto del Puente de Motañana. Consta de un canal de gran longitud, 23 Km., de los cuales 20,5 Km. son en túnel, capaz para 30 metros cúbicos por segundo. La puesta en funcionamiento de este salto en 1.958 contribuyó a suprimir las restricciones de energía eléctricas que, otra vez, sufría la zona catalana. El aprovechamiento de Canelles está constituido por una presa tipo bóveda de 150 metros de altura, en cuya realización surgieron problemas de fugas de agua del embalse, empleándose las técnicas más modernas para la localización de las fugas. Contemplar unas obras ya terminadas, causa generalmente una admiración relativa. Se aprecia su grandiosidad, sus fines utilitarios, pero, sobre todo, el riesgo y el esfuerzo humano, las dificultades técnicas y las penalidades que el hombre ha soportado y que le conducen al progreso y al bienestar. Y, la suma de estos valores humanos son los que han permitido llevar a cabo este complejo programa de obras. Toda dedicación es poca, puesto que el incremento de la demanda desde 1.945 al 1.965 está llevando a doblar el consumo cada siete años. Además de la utilidad práctica de los embalses, los ribagorzanos abren unas perspectivas turísticas insospechadas. Al final del río, encontramos el pantano de Santa Ana donde encontramos la última presa. ENHER ejecutó las obras de este pantano pero por cuenta de la Administración. Este pantano, junto con las amplias reservas mantenidas de los embalses anteriores, permite asegurar unas amplias dotaciones, especialmente, en el verano, para los regadíos de la zona. La ciudad de Caste se baña en el Mar de Aragón. Para satisfacer los deseos de sus habitantes, ENHER construyó un dique en la desembocadura del río Guadalope que evita la penetración del embalse de Mequinenza, con su estación de bombeo y, más arriba, una presa de derivación de las aguas del Guadalope que son vertidas al embalse a través de un túnel, capaz para 2.000 metros cúbicos por segundo. Con ambos aprovechamientos integrales, el del Ribagorzana y el del Ebro, con los embalses del Mequinenza y de Ribarroja, ENHER ha formado un sistema eléctrico de regímenes hidráulicos complementarios, con el Ribagorzana para la primavera y el verano y el bajo Ebro para la temporada invernal. Todo ello, junto con la central térmica de Escatrón y la que se está construyendo en San Adrián, en Barcelona, en colaboración con la Sociedad Hidroeléctrica de Cataluña, permiten el abastecimiento en cualquier época del año. Esta gran masa de energía, actualmente, no es absorbida totalmente por el mercado español. Sus excedentes son exportados a Francia, lo que ha motivado que ENHER haya construido una línea que una Mequinenza con la estación receptora y transformadora de Rubí y con la frontera francesa, siendo la primera vez que se ha empleado tan alta tensión en España. De este modo, nuestro país ha quedado interconectado a la red europea, ampliándose la capacidad de intercambios de energías de socorro.




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